Comunicación asertiva: el “arte” de saber decir no

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“Un expreso doble double expresso, please”

La empleada de Starbucks anotó mi pedido y formuló la sempiterna pregunta sobre dónde quería disfrutar de mi pequeño placer matutino.

No me dio tiempo a contestar.

Fue H, mi compañero norteamericano de más de dos metros de altura con quien iba a compartir un proyecto de cooperación en China durante 6 meses, quien lo hizo por mí y con un vozarrón convincente sentenció: “Para llevar”

Me quedé paralizada durante unos segundos y cuál Thermomix mezclando los ingredientes del puchero, pasaron por mi cabeza diferentes emociones, desde la incredulidad inicial al desconcierto total para terminar con una sensación de rabia que pude sentir en mis mejillas.

En menos de 1 minuto las opciones fueron apareciendo por la pantalla de mi mente: obviar a mi  compañero, encararme a él que sería la respuesta agresiva o aceptar su sugerencia y salir del Starbucks con un vaso de papel en la mano de manera sumisa.

Es cierto que no existen varitas mágicas que solucionen problemas y arreglen desaguisados ni que nos saquen de situaciones complicadas como las que viví durante mi estancia en Shenzhen que acabó siendo un curso intensivo de técnicas de asertividad para lidiar con personalidades agresivas.

Sin embargo, tenemos a nuestro alcance una herramienta potente que por desconocimiento y por creencias erróneas no utilizamos de manera apropiada:

 ¿Qué es la comunicación asertiva?

Durante las sesiones de coaching con mis clientes he observado que hay bastantes errores encubiertos cuando hablamos de este tipo de comunicación. Sólo para aclarar, en ningún modo está relacionado ni con la agresividad del “Yo soy así, al que no le guste que se aguante” ni con el sincericidio tan frecuente en nuestros días de “yo te digo lo que veo aunque no te guste”.

Una de las autoras que más ha trabajado la asertividad es la psicóloga Olga Castanyer Mayer-Spiess  https://www.instagram.com/olgacastanyer/  que en sus más de diez libros publicados nos da una visión muy completa para entender y practicar la asertividad en la vida familiar y empresarial, con ejercicios prácticos para interiorizarla y utilizarla en nuestro día a día.

Según Castanyer, la asertividad es “la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás.

Para esa capacidad de autoafirmación es necesario establecer unos límites sanos, que enlaza con la definición que realiza la psicóloga Laura Roja Marcos https://www.instagram.com/laurarojasmarcos/?hl=es que entiende que “la asertividad está directamente relacionada con los límites. Es el arte de saber decir que no y sentirse cómodo como ello. Si alguien te pone presión sentirte lo suficientemente cómoda para decir no quiero o sí quiero”.

El primer peldaño al que tenemos que subirnos es al de nuestra autoestima. Es muy importante que consideremos nuestras ideas, opiniones, posturas, deseos y necesidades importantes y que nos veamos capaces de defenderlas, argumentarlas o negociarlas.

En este punto, es innegable observar la correlación con la comunicación no violenta ,un proceso de comunicación y mediación creado por Marshall Rosenberg y que ayuda a las personas a intercambiar la información necesaria para resolver conflictos de forma pacífica.

Decálogo para una comunicación empática 

1.- Escribe aquello que quieres cambiar en tu relación con los demás, lo que no te gusta o lo que necesitas.

Desde pedir a tu hijo o a tu pareja a que colaboren en las tareas de la casa, decirle a tu amiga que no te gusta acompañarla de  compras, solicitar a tu colega de trabajo un cambio de turno o vacaciones o poner límites en la manera que tiene una persona al referirse a tu nuevo corte de pelo.

2.- Utiliza una descripción lo más objetiva posible, enmarcando tu petición en un tiempo, lugar y situación específico.

Por supuesto evita las generalidades como siempre y nunca.

“Ayer no se fregaron los platos de la cena. Habíamos acordado que te encargabas tú” es la forma asertiva de “nunca recoges los platos de la cena”

3.- Lo bueno y breve dos veces bueno.

Repetir hasta la saciedad es un signo de que no tienes claro lo que quieres transmitir y estás dando rodeos.

4.- Habla desde el “Yo”

De tus emociones, sentimientos y necesidades y no te centres en lo que ha hecho el otro.

“Necesito que la persona con la que hablo me mire a los ojos” es una manera asertiva de la frase “no me estás escuchando porque estás con el móvil”.

5.- Manifiesta donde se encuentran tus límites

Y sobre todo a partir de dónde hay bandera roja y las consecuencias de traspasar.

“no acepto que me hables utilizando palabras agresivas y malsonares, y no voy a continuar con la conversación si no cambias el tono”.

6.- Cuida hasta el exceso tu comunicación no verbal y tu paralenguaje

Es decir el tono de voz que utilizas y se consciente de lo que transmites con tu cuerpo, tu rosto y tus manos.

Es más importante cómo lo dices que el mensaje en si mismo.

7.- Piensa antes de hablar

Tómate el tiempo que necesites para madurar tu respuesta.

8.- No hagas suposiciones

Pregunta antes de dar por hecho algo.

Si alguién no nos contesta nuestro whatsapp de forma instantánea puede deberse a múltiples razones y no siempre es porque no le interesamos.

10.- Usa tu empatía para entender el punto de vista de tu interlocutor.

Que no nos guste algo no lo convierte en una tontería.

Utilizar estas herramientas de comunicación no nos aseguran que vayamos a obtener el resultado deseado y es nuestra responsabilidad el tomar acciones en caso de que no se produzcan.

Lo que sí es cierto es que gracias a estas técnicas yo pude disfrutar las seis semanas en China de mi café favorito y que H. aprendió lo que era un expreso.

Si quieres aprender alguna de estas técnicas, te ayudo a que encuentres el brillo en tu comunicación para poder expresarlo.